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Una casa en el centro del círculo
Villa Cyclades es una casa de doce habitaciones en Isla Contadora. La pensamos como se piensa una casa en las Cícladas: muros blancos que devuelven la luz, piedra y madera, sombra cuando aprieta el sol, ventanas que dejan entrar el mar.

No es un resort ni pretende serlo. Es un lugar pequeño, para pocas personas a la vez, donde el equipo sabe tu nombre y la isla marca el ritmo del día.
Kyklos · el círculo
Kyklos: un círculo alrededor de la luz
I Delos
Nuestro nombre no es casualidad. Cícladas viene del griego kyklos, círculo: son las islas del Egeo que rodean a Delos. Cuenta el mito que Delos era una isla errante, a la deriva, hasta que Leto llegó a ella para dar a luz. En ese momento la isla echó raíces en el fondo del mar, y allí nacieron Apolo, el dios de la luz, y su hermana Artemisa. Desde entonces, todas las demás islas giran a su alrededor.
II Contadora
Contadora también fue un centro. En tiempos de la Colonia, las perlas de todo el archipiélago llegaban aquí para ser contadas antes de cruzar el océano. Dos islas en dos mares, y una misma idea: un lugar al que todo vuelve.
III Tú
Por eso cada una de nuestras doce habitaciones lleva el nombre de una isla de las Cícladas. Juntas forman un círculo. Y en el centro, tú.

Arquitectura
La luz de las islas
En las Cícladas la arquitectura nace de lo que hay: cal para devolver el sol, piedra del lugar, madera, y el azul del mar repetido en puertas y ventanas. Villa Cyclades sigue ese mismo instinto en el trópico: materiales naturales, paredes claras y espacios que dejan pasar la brisa.
Cada habitación tiene además su propio color, tomado de su isla: la arena de Serifos, el gris perla del mármol de Tinos, el azul profundo de Santorini, el verde oliva de Andros. Doce paletas distintas para doce historias.

La isla
Isla Contadora: el Egeo en el Pacífico
Contadora está en el archipiélago de Las Perlas, en el Golfo de Panamá, a algo menos de dos horas en ferry desde la ciudad. Es una isla pequeña, sin tráfico, que se recorre a pie o en carrito de golf. Tiene playas casi vacías entre semana, arrecifes a pocos minutos en lancha y una historia que va de las perlas de la Colonia a la iniciativa de paz que lleva su nombre.
Aquí el Egeo y el Pacífico se encuentran en algo más que el paisaje: en la forma de vivir sin prisa, mirando al mar.












