III de XII · Las Doce Islas
Folegandros
La cueva de los nombres
Hace veinticuatro siglos, cientos de jóvenes escribieron su nombre en una cueva. Algunos solo existen ahí.

Capítulo I
El mito
Fueron, existieron, y lo dejaron dicho en la piedra.

Folegandros no tiene dioses propios ni héroes célebres. Los antiguos la llamaban «isla de hierro» por lo escarpada. Pero en lo alto de un acantilado se abre la cueva de Chrysospilia, y en sus estalactitas hay unos cuatrocientos nombres escritos con arcilla, la mayoría del siglo IV a.C.
Muchos creen que era un rito: al dejar de ser niños, los muchachos de la isla subían hasta allí y escribían su nombre. Unos treinta de esos nombres no aparecen en ningún otro documento de la Antigüedad. Fueron, existieron, y lo dejaron dicho en la piedra.
Capítulo II
En Contadora
20 minpara cruzar Contadora a pie

Contadora es pequeña. Se cruza a pie en unos veinte minutos y casi no tiene autos. En el lado norte está Playa Ejecutiva, la más pequeña de la isla, una cala que parece guardada para quien la encuentre.
Aquí no hay mucho que hacer, y ese es el lujo: la isla no te pide nada.
Capítulo III
Tu ritual
Antes de irte, escribe tu nombre en el libro de Folegandros. Dentro de muchos años, alguien lo leerá.
La habitación
Pocas cosas, todas buenas
Folegandros es austera y fina a la vez: un pueblo al borde del vacío, cal blanca, piedra y el verde gris del matorral. La habitación sigue esa disciplina. Pocas cosas, todas buenas, y espacio para pensar.
Imágenes de referencia: el shooting en Contadora las reemplazará. La ficha de la habitación (metros, camas, vista y capacidad) se publicará con los datos reales.
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